jueves, 13 de mayo de 2010

Por algo había que empezar

Y éste es el primero de, espero, una prolongada serie de Blogs (si tiene Pepiño Blanco, podemos tener todos). Como inductora bloguera, C.P., respondo a tu entrada:

Suscribo la enfermedad española de la progresía; el embuste acomodado del gobierno para con su lanar ciudadanía, la dictadura mediática y el fracaso educativo. No encuentro queja ni a la exposición ni a los argumentos por lo que, en la disyuntiva entre si me reconozco o no con esa entrada del Blog, no vacilaría en cuestionarlo: sí.

Sin embargo, a pesar de que, en la esencia y hasta en la forma, intuyo sobradamente cercanas tus ideas a las mías, encuentro unos importantes matices prácticos que querría abordar y que van relacionados intrínsecamente con el lugar político desde el que cultivas tus reflexiones.

Antes debo advertir que, por mera actitud maquiavélica, voté y volvería a votar a tu partido como mal menor a este derrumbe. En la gestión económica y el nivel intelectual medio de sus bases y, lo que es más importante, sus cabezas visibles –y ejecutoras- no tengo ninguna duda de que la Derecha española da mil vueltas a la izquierda. No porque se lo haya ganado, sino porque la Izquierda es imposible que se hunda más: los –cuestionables y utópicos pero legítimos- principios izquierdistas han sido abandonados en favor de una falacia mediática, un olvido de sus bases y un ansia repugnante por huir de la tradición y la costumbre únicamente para diferenciarse de la derecha.

Hasta aquí creo que hablamos con las mismas palabras y el mismo sentir, pero tengo que ser más crítico que tú: ¿Qué ha hecho tu partido para no merecerse el Gobierno que padecemos? Desde mi desengañada perspectiva sobre la clase política no puedo evitar pensar que el hombre tiende al bienestar individual antes que al colectivo; por un sencillo silogismo veremos que en el político esto no es distinto y nuestra imperfecta democracia sirve demasiados caramelos como para que haya un partido en el que sus hijos estén bien educados para no robarlos y empañar, de esta manera, el buen nombre de una agrupación. Por todo eso, y es algo en lo que discreparemos, veo inútil formar parte del esqueleto de ningún ente político.

Volviendo a la pregunta que te hago y recalcando que creo, como tú, que se trata del partido más virtuoso dentro de este sistema viciado, para mí es insuficiente casi todo lo que hace. Desde el mismo día en que perdió las elecciones y no ha querido saber nada más del 11-M (qué vergüenza, más si cabe cuando se está probando que la sentencia está fundada en un error en la prueba), pasando porque parece estar en una constante batalla económica con el PSOE por ver a quién le salpican más casos de corrupción y terminando por la cobardía de no tener los cojones a convocar unas elecciones anticipadas cuando el problema aún tiene solución y esperar a heredar el poder de una forma más segura –pero ya con una nación presumiblemente herida de muerte- dejando que se desgaste el Gobierno de turno.

Sé que forma parte del juego político, que hay que dominar los tiempos, que lo que para un blog resulta interesante, dicho por un político puede ser desacertado e incluso irreverente… En definitiva, que ya cuento con que todo partido se debe morder la lengua para no dar motivos a un grupo electoral potencialmente dubitativo a inclinarse por el lado contrario, no vayan a decir que son unos fascistas y unos extremistas en La Sexta o en Cuatro. Empero, con esa actitud tan ferozmente compensatoria y medidora, hace perder cualquier atisbo de pasión en un afiliado de un nivel intelectual suficientemente importante como para no decir “amén” a un partido político por cuatro ideas que ni sabe sostener dependiendo de la CCAA en la que perviva.

De todas maneras, cuando vayas a ser presidenta del Gobierno, te votaré, de eso no tengas ninguna duda.